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Puerto Madryn comienza a vivir su temporada de avistajes de ballenas y aves

La ciudad chubutense de Puerto Madryn comienza a vivir su temporada de avistaje de ballenas, orcas, lobos y elefantes marinos, pingüinos y un centenar de otras especies de aves marinas y costeras.


Durante la temporada, que se extenderá hasta fin de año, los ejemplares de ballena franca austral se pueden avistar fácilmente desde la costa, frente a la playa o en el muelle de esta hermosa ciudad de la Península Valdés, declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco.

Las ballenas francas australes llegaron en junio, buscando un ámbito tranquilo para reproducirse y criar, y los turistas pueden observar, a muy pocos metros de distancia, sus costumbres y rituales de apareamiento.

La propuesta de los avistajes de la fauna marina de la Península Valdés puede incluir también la posibilidad de pasar unos días en estancias y de disfrutar los paisajes de la estepa patagónica y de las pintorescas localidades.

Los pingüinos de Magallanes encuentran lugares ideales para su reproducción en la estancia San Lorenzo, en el área protegida Punta Norte y en la reserva El Pedral y en Punta Ninfas, que forman parte de la reserva de biósfera de Unesco, y se convierten en otro de los atractivos salientes de la temporada alta madrynense.

El Área Natural Protegida Punta Tombo, ubicada a 170 kilómetros de Puerto Madryn, aloja la colonia de pingüinos de Magallanes más grande de América, con casi un millón de ejemplares.

Los turistas que visitan esa zona pueden apreciar los nidos y las costumbres de esta especie en un marco de aguas verdes transparentes rodeado por gaviotas, skúas, patos vapor, cormoranes reales y de cuello negro, palomas antárticas y petreles.

Los elefantes y lobos marinos, entre septiembre y abril, dejan ver su simpatía en varios puntos de la costa chubutense, en especial en las reservas de Punta Loma y Punta Pirámide y sobre todo en las playas de Punta Norte.

La zona también cobija la llegada de las orcas, que cuando sube la marea se acercan hasta la costa para cazar crías de lobos marinos y alimentarse.

El espectáculo, único en el mundo, es más fácil de observar entre febrero y abril, cuando las mareas son más altas y los oleajes más serenos.

Fuente: Télam

   
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