La madre Lucas González, el adolescente que murió el jueves tras se baleado por efectivos de la Policía de la Ciudad en el barrio porteño de Barracas, dijo este viernes que donó los órganos de su hijo, por lo que su corazón «va estar latiendo en algún lugar del mundo».

«Estoy muerta en vida. Me sacaron el corazón. Me sacaron todo, pero el corazón de mi hijo va a estar latiendo en algún lugar del mundo. Es un acto de amor muy grande. Alguien va usar sus pulmones, sus órganos le van a servir a alguien», sostuvo entre lágrimas Cintia López en diálogo con Télam.

«Jamás pensé en estar pasando por ésta situación. Yo quería verlo triunfar. Era lo único que quería para él. No quiero que esto quede en la nada, quiero prisión perpetua para los policías», agregó.

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